lunes, 19 de noviembre de 2012

No solo se llora el dolor



No es fácil aceptar el hecho de que me quiera cerrar. Día a día se corroen mis emociones, dejándome placido este tétrico corazón,  claudicante en esta fértil miseria que he labrado de ayer a hoy, año tras año y sigue mutando, sigue germinando.
Escale hasta la cúspide de la soledad mas armoniosa, pero de allí me bajo el sonido de tu voz, la luz de tus ojos, la inminente energía que se desprende como notas de caricias sinfónicas, que percibo de tu propia presencia, tan eficaz y fulminante.
Pero no hay estrellas, no hay luna ni mucho menos sol, porque sigo sentenciado a ser ciego y burdo con respecto al lúcido amor. Sigo siendo el guardián de mis demonios, sigo guardando mi corazón en un abatido sepulcro, frio y hostil. No logro eclipsarme en el ambiente contiguo a ti, no logro menguar aquellos besos, sigo estático contra el tiempo, como si no corriera, estancándose en cosas inexplicables y ridículas, pero sigo neutro, soberbio y terco.
“No solo se llora el dolor, se llora ante la falta de entrega”
Mientras los lobos aúllan, mientras aúllan… … recuerda que mi alma se esconderá tras la mirada  mas esquiva, mas tímida  e insegura. Detrás del corazón de quien ama y no logra su cometido.

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